Trucos para controlar el gasto en calefacción

En épocas de crisis cualquier truco o consejo que nos permita ahorrar en nuestra vida diaria se convierte en el aliado perfecto. Tal es así, que revistas e Internet no paran de hacerse eco de los útiles de los bolsillos más avispados.

La sociedad actual, preocupada por la subida siempre constante de básicos como la luz o el agua, se las ha ingeniado para poder salir airosa y consumir lo menos posible. Los más ahorradores dicen que se trata simplemente de planificación, seguir unas pautas que aunque para muchos resultan demasiado esclavas, suponen un ahorro considerable si hacemos un balance anual de los beneficios.

La luz es ese eterno rival que no para de obstaculizar el camino. De hecho existen una serie de pautas, que de ser seguidas a pies juntillas permiten al consumidor ahorrarse unos euros en el consumo de la misma.

El ahorro en la electricidad pasa por tomar medidas en cuanto a cosas tan sencillas como el aislamiento de nuestro hogar. La utilización de bombillas de bajo consumo dejando atrás las tradicionales, el hecho de desenchufar aquellos pequeños y grandes electrodomésticos que no necesitan estar siempre encendidos, darse duchas más pequeñas en caso de que nuestra agua caliente vaya asociada a la factura eléctrica o bajar la intensidad de nuestro calentador eléctrico son, entre otros, algunos de los consejos que permiten ahorrar en energía.

Partiendo de esta premisa, es importante verificar que nuestras puertas y ventanas cierran correctamente y sus aislamientos son fructíferos. Hay que pensar que una inversión a corto plazo, como un doble ventanal o el cambio de unas ventanas es un beneficio a largo plazo. Esta propuesta va relacionada, tal y como queda reflejado en el título del presente artículo, con esos pequeños trucos que uno debe tener en cuenta para ahorrar en gastos de calefacción.

No se trata de pasar frío y cubrirnos como una cebolla para estar cómodos en nuestra propia casa, sino de evitar desperdiciar el calor de nuestros calefactores y hacer su consumo más asequible al bolsillo.

Otro de los consejos que nos dan los expertos a la hora de ahorrar en calefacción es la utilización de aparatos de uso programable. De tal modo no sería necesario tener la calefacción puesta durante largos períodos de tiempo, sino más bien centrarse en aquellos momentos en los que uno está en casa. De igual modo, puede apagarse por las noches, ya que en ese momento es cuando menos necesario se hace el uso de la misma.

La programación de los calefactores es además de gran utilidad para acordarnos de apagarlos. Ya que, en ocasiones, cualquier despiste puede provocar que los dejemos encendidos.

Comparar el consumo de calefacción de nuestro hogar con el de familiares o amigos, o incluso mejor con el de algún vecino, resultará de gran utilidad. Si la persona que vive puerta con puerta con la tuya tiene una consumo notablemente inferior no sería de extrañar que algo estuviese fallando en el uso que haces del calefactor.

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Navaleno

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